Cuando la creación artística va al espacio exterior

12/04/2018

La tecnología aeroespacial está viviendo una revolución en diversos sentidos: las misiones científicas fuera de la tierra están pasando de ser robóticas a ser protagonizadas por humanos; el turismo espacial promete experimentar un auge en los próximos años, mientras que la industria aeroespacial está pasando a manos del sector privado. Por otro lado, en los últimos años se han hecho descubrimientos cruciales en cuanto al funcionamiento del Universo. Recordemos que hace un par de años se grabó la colisión entre dos agujeros negros.

Makers y artistas han soñado con el espacio exterior y con la vida inteligente en otros planetas desde siempre, y ahora, por primera vez, la tecnología espacial está a su alcance. El cosmos deja de ser una fuente de inspiración para convertirse en materia prima. El espacio es hackeable, los artistas pueden tener un papel a la hora de establecer comunicación con civilizaciones extraterrestres, y el mundo astrocientífico produce cantidades ingentes de datos, que están al alcance de cualquier persona, y que se pueden utilizarse con fines creativos.

Este año Sónar+D une a astrocientíficos, músicos, artistas, makers, hackers y a enamorados del espacio a través de diferentes actividades en las que la exploración espacial es la protagonista.

 

Arte+Ciencia

Empezaremos con el “behind the scenes” de Sónar Calling con una doble vertiente: una conversación reunirá a los científicos que han hecho posible el envío de música al espacio con los artistas que han elaborado el mensaje musical. En la instalación Sónar Calling GJ273b Control Room by Absolut, se podrán experimentar los aspectos artísticos y científicos del viaje de 12.4 años luz que transportará una representación de la mejor música electrónica al exoplaneta Luyten B.

El arte ayuda a ensanchar los límites de la tecnología, es por eso que instituciones como el SETI (donde se investiga la existencia de inteligencia extraterrestre) tienen a artistas en residencia que usan el material científico como materia prima para sus obras. El Dr. Jon Jenkins (NASA) y Charles Lindsay (SETI AIR) nos mostrarán cómo se descubren nuevos planetas y cómo se crea con material astrocientífico.

 

El espacio es hackeable
 

Conoceremos de cerca el MIT Space Exploration Initiative, de la mano de su directora, Ariel Ekblaw. En este departamento se unen artistas, científicos, ingenieros y diseñadores para investigar materiales y dispositivos con el fin de democratizar la tecnología aeroespacial. Lo que es ciencia-ficción hoy será la vida cotidiana del mañana.

Escucharemos a la Diseñadora de experiencias Dr. Nelly Ben Hayoun. Su obra se encuentra a medio camino del diseño, la política y lo teatral, Ben Hayoun, trabaja para WeTransfer, el SETI, el laboratorio de VR de las Naciones Unidas y ha creado la International Space Orchestra, una particular orquesta formada por científicos y astronautas de la NASA.

Nos preguntaremos acerca del sentido del arte fuera de la Tierra, al fin y al cabo, el arte es lo que nos hace específicamente humanos, y lo haremos con tres artistas e investigadores: Zero Gravity Band (Albert Barqué y Marc Marzenit) y Nicole L’Huillier quienes respectivamente están investigando cómo será la cultura humana en el espacio, construyendo instrumentos musicales para crear arte e interpretar música en condiciones de gravedad no terrestres.

Utilizaremos material científico como archivos de imagen procedentes de exploraciones espaciales, para hacer visualizaciones de datos astronómicos y reutilizar estos materiales (que están al alcance de cualquiera) con fines creativos. Este workshop– impartido por el artista Román Torre y el astrofísico Xavier Luri– es a la vez una introducción a los objetos del cosmos y a la programación creativa.

Construiremos nanosatélites guiados por científicos del Institut d’Estudis Espacial de Catalunya (IEEC). Estos pequeños satélites ideados con fines investigativos, nos acercarán a la tecnología aeroespacial que ya no es privilegio de las élites científicas, está ya casi, al alcance de cualquiera que tenga curiosidad de explorar.

Navegaremos a través de las visualizaciones de datos del Barcelona Supercomputing Center en una instalación donde nuestras escalas de referencia cambian y las medidas de distancia y tiempo son imperceptibles.